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“Lo sé: yo voy a ser el arquero de la Selección”

“Lo sé: yo voy a ser el arquero de la Selección”

Lo dice Walter Benítez, el ex Quilmes que hoy está en Niza y el fin de semana el atajó un penal a Cavani en el último minuto. Y tira: “En la Argentina, si no estás es un grande, no se habla mucho de vos”.

Quien lo escuche sabrá que no lo dice desde la soberbia o el egocentrismo. La seguridad de sus palabras se apoyan en una base firme que creó gracias a sus condiciones, su convicción y su dedicación. “Atajar en la Selección sería el cielo: es mi objetivo personal y profesional”, le confiesa a Olé desde su hogar en Niza, ciudad ubicada en el extremo Sur de Francia, cerca del límite con Italia. El que habla es Walter Benítez (19 de marzo de 1993; San Martín, Chaco), quien este sábado fue TT por primera vez en su vida al atajarle un penal a Cavani en el Parque de los Príncipes en el último minuto. Y es un acto de injusticia: no que le haya adivinado el tiro a Edinson –de hecho, tapó cinco de los diez que le ejecutaron en la Ligue 1-, sino que su nombre aparezca recién ahora en los principales medios deportivos. Su paso por la Argentina fue raudo: debutó el 15/04/2014 en Quilmes (3-1 ante Vélez en Liniers), atajó medio centenar de partidos y dos años más tarde emigró a Europa, incluso cuando Boca y el Rojo tenían intenciones de contratarlo y habían preguntado condiciones por él.

 

- ¿Cómo asimilaste ese cambio tan brusco?

- Uno vive con un objetivo. En mi caso era pasar a un grande o a Europa, pero no sabés en qué momento van a venir a buscarte. Cuando me llegó, se me cruzaron mil cosas. Me acuerdo de que me llamó el representante que tenía y me avisó que enviados del Niza estaban en Buenos Aires y que querían charlar conmigo.

- ¿Te costó más el paso de Chaco a Buenos Aires o de la Argentina a Francia?

-El de Chaco a Buenos Aires. El pueblo en el que me crié es muy chico y pasar a una ciudad tan grande fue fuerte. Con el tiempo me habitué. Y Francia fue otra cosa: me sorprendió la calidad de vida y el buen trato de la gente. Niza es bellísima y, si bien al principio me costó el idioma, ya llevo tres años y me defiendo muy bien.

- ¿Te molesta que recién ahora se te reconozca?

- Sí, qué sé yo. No sé si la palabra es reconocer, pero en la Argentina si no jugás en un grande, no se habla mucho de vos. Pero, al margen, sé que para que la gente hable de mí, y sobre todo la gente que yo necesito que sepa lo que hago, tengo que meterle trabajo y buenas actuaciones.

- Aún así más de un técnico puso el ojo en vos: fuiste parte de varias Selecciones Juveniles...

- Fueron experiencias hermosas. Me tocó jugar varios torneos con Argentina, incluido uno de L’ALcúdia en el que fuimos campeones (NdeR: fue en el 2012 y en el plantel estaban Icardi, Kranevitter y Magallán, entre otros). Quedó el contacto con varios de los chicos. Y me quedó una sensación un poco molesta por lo de los Juegos de Río: estaba en la lista de preconvocados pero una lesión me impidió ser parte del grupo. Creo que, de haber ido, otro sería el valor que tendrían sobre mí.

- En mayo de 2018, justo después de conocerse la convocatoria para el Mundial de Rusia, escribiste en tu Instagram: “Trabajo para jugar junto a los mejores de Argentina y llevar otra Copa del Mundo a mi país”. ¡Qué compromiso!

- Yo soy una persona que se pone metas muy firmes. Y estoy convencido de que va a pasar. Lo sé: voy a ser el arquero número uno de la Selección. No lo diría sino me lo hubiese planteado como mi máximo objetivo. Trabajo y vivo para eso. Lo dije aquel día y lo sostengo. Ojalá que me puedan dar la chance. Creo que Scaloni todavía no lo tiene 100% decidido y ha probado mucho en el último año. La ilusión la tengo siempre.

- Cuando llegaste a Niza, con el primero que pegaste onda fue con Mario Balotelli, ¿no?

- Sí. El habla español a la perfección y siempre andábamos juntos. Me queda el recuerdo de una persona excelente. Trabaja como ningún otro. La gente sólo ve lo mediático y piensa que está para hacer quilombos y nada que ver: aconseja mucho a los más chicos y se enoja mucho cuando algo no le sale.

- ¿Por qué se hizo esa fama entonces?

- Pienso que la gente nos toma como ejemplos por tener una vida pública: entrenás todos los días, hacés dieta, esto, lo otro… Y por ahí un día se viraliza que, sin pensar, saliste a tomar algo y te castigan mucho por eso sin saber lo que hacés los otros 364 días del año. Eso tan chiquito suena más que hacer un gol o todo lo otro bueno. La gente se quedó con lo otro y relaciona todo a eso.

- ¿A qué jugador te gustaría pedirle una foto? ¿O nunca fuiste del bando ‘cholulo’?

- Ja, no soy de pedir fotos. Es más, a veces mi mujer me dice: “¿En serio jugaste contra tal? ¿Le pediste la camiseta?”. Y a mí por ahí ni se me ocurrió. Una vez con la Sub 20 fuimos a Alemania y también estaba la Mayor. Estaban todos meta foto con Messi y yo no tengo ni una. Si me saco es porque se dio la casualidad, pero no quiero molestar: sé que a muchos le piden todo el tiempo entonces digo: “Mejor vamos a dejarlos tranquilos”.

 

Fuente: www.ole.com.ar

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