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Mano a mano con el Ruso

Mano a mano con el Ruso

El ex arquero de Independiente se siente maduro y disfruta de la continuidad en Central Córdoba. Antes de la final en Mendoza, dijo: “Esto hay que vivirlo con el hambre y las ganas de traer la Copa a Santiago del Estero”.

Los 40 grados de sensación térmica pegan fuerte en Santiago del Estero. Por eso, las prácticas de Central Córdoba comienzan a la tardecita y terminan de noche. Después de las siestas, claro, que continúan respetándose con regularidad. Y entre la hora del almuerzo y del descanso sagrado en esas tierras, Diego “Ruso” Rodríguez atiende a Clarín a pocas horas de jugar la final de la Copa Argentina contra River. A los 30 años, y luego de vivir durante un año (2018) en Japón, donde jugó en el JEF United, el ex arquero de Independiente se siente maduro y disfrutando en el club santiagueño la continuidad que deseaba.

-¿Qué fue lo que más te sorprendió desde que llegaste a Santiago del Estero?

-El cariño que me brindó la gente, que me pararan por la calle para agradecerme que había ido a jugar a Santiago. Es muy lindo, son cosas que no me voy a olvidar nunca. Camino por la calle y me para algún taxista y se ofrece a llevarme. “¿A dónde vas? Subí que te llevo", me dicen y me causa gracia. El cariño que me da la gente es especial. Me cruzan en la calle y me tratan bien.Y puedo hacer una vida social tranquila. Vivo a siete, ocho cuadras de la cancha, puedo volver de entrenar caminando al departamento en el que vivo. Termino un partido y salgo a caminar con mi mujer. Hay mucha tranquilidad.

-¿Y lo qué te decidió a firmar en Central Córdoba?

-El llamado del técnico. El interés que el Sapito (Gustavo) Coleoni mostró por mí, y el deseo de buscar la continuidad que no había tenido en Defensa y Justicia. Era lo que más que necesitaba. 

El deseo de jugar en el fútbol argentino pudo más que todo. Al margen de que en Japón había conseguido calidad de vida. De hecho, el año pasado, en una entrevista con Clarín, desde el país asiático, había dicho: “Extraño los asados, pero no el quilombo del fútbol argentino”.

-¿Y por qué volviste?

-Y... Las ganas de volver a jugar en mi país. Al quilombo (sic) ya estoy acostumbrado... Lo vivimos siempre. Una vez que hicimos migraciones, ya arrancó el quilombo de nuevo. Sabía perfectamente que -esté donde esté- la vorágine del éxito y el hecho de servir o no servir va a estar siempre presente. Pero, acá, en Santiago del Estero hay más tolerancia al equipo. Ya con estar en la Superliga se encuentran satisfechos, imaginate con el hecho de jugar una final de Copa Argentina. Lo bueno es que, acá, al quilombo se lo lleva bien...

-¿Te sirvió la experiencia en Japón?

-Vine más maduro, más tranquilo. Esa experiencia en Japón me enseñó mucho en lo deportivo y también en lo personal. Sobre todo a tomarme las cosas con más calma. Aprendí mucho de la tranquilidad que tienen los japoneses, de la cultura de trabajo y de la responsabilidad y el sacrificio de ellos. Me sacó de esa vorágine del éxito porque no está metida la obligación de ganar todo el tiempo. Aceptan que se puede ganar y perder, que el resultado es una circunstancia.

-¿Eso era lo que más te costó asimilar en Independiente?

-Sí, en Independiente no disfrutaba. Siendo más chico uno gana un partido y ya está pensando en el otro y no se disfruta. O por ahí tenía un buen momento y siempre estaba pendiente de lo que podía pasar después. Con el correr de los años y con la experiencia, se aprende.

-Para colmo te tocó atajar en el peor momento de la historia del club…

-Sí, fue bastante duro.

-¿Le cerraste la puerta a un posible regreso a Independiente o aún soñás con volver?

-No le cierro ninguna puerta a Independiente en ningún momento. Hoy tengo la cabeza puesta acá, en Central Córdoba y no sé cuánto tiempo estaré, pero no me pongo plazos. Estoy tranquilo, disfruto el momento y después se verá. No veo hoy que surja una una posibilidad de volver a Independiente. Pero, mañana no se sabe...

-Decís que estás más maduro y ves las cosas de otra manera. ¿Eso también te sirve para afrontar mejor los errores, como la jugada del gol en contra ante Rosario Central?

-Antes, una jugada como esa podía generarme mil dudas. Pero hoy, al ser más grande y tener más recorrido, entiendo que es parte del juego y puede pasar. Lo tomo de otra manera. Lo que pensé después es que mejor que pasó ahí, en ese partido, y no en la final. Y también que lo más importante fue que el equipo se repuso y consiguió el empate.

-¿Cómo viven esta final con River?

-La estamos disfrutando. Porque es un momento único para la ciudad y para el club. Un partido que quedará en la historia. Pero, más allá del disfrute, también hay que vivirlo con el hambre y las ganas de traer la Copa a Santiago del Estero.

-Por tu experiencia y de cara a este partido, ¿te sentís un referente del plantel? 

-Varios de los grandes intentamos hablar y transmitir tranquilidad. No volvernos locos con la vorágine que se generó por enfrentar a River. Hacemos hincapié en bajar la ansiedad, en estar tranquilos y en tratar de disfrutar lo que es un momento único para la ciudad, que quedará para la historia. No disfrutarlo sería un gran problema porque no podríamos sentirnos libres en la cancha.

-¿Cómo es el "Sapito" Coleoni en la intimidad del plantel?

-El Sapito es verborrágico y muy eufórico. Vive el fútbol de una manera muy pasional, sabe leer los partidos y focalizar el eje, por donde hacerle daño al rival…Tiene las palabras clave que le llegan al jugador y eso nos da un plus a nosotros.

-¿Es el gran responsable de este momento de Central Córdoba?

-Tiene mucha importancia lógicamente. Pero hay muchos responsables. El Sapito es uno de ellos. Y la gente que maneja el club también. Pensá que hace un año y medio estaban jugando el Federal A. Hicieron crecer mucho al club, no solo en lo deportivo sino también en el lado institucional. Y nosotros, en la cancha y también afuera, aportamos nuestro grano de arena para seguir haciendo crecer a este club.

-¿En qué cuestiones aportaron su grano de arena más allá de lo futbolístico?

-En ayudar a los dirigentes y hacerles ver que hay muchas cosas para progresar, como las mejoras en las instalaciones, la logística en los viajes, los arreglos en el gimnasio y en el predio. Y lo hicimos con fundamentos, dejando en claro que todo eso ayuda a mejorar los rendimientos y que las obras van a quedar en el club.

-¿Cómo piensan ganarle a River?

-Hay que hacer un partido inteligente y muy intenso. Tenemos que ser conscientes de que va a durar 95 minutos y que hay que estar atentos y concentrados todo el tiempo.

-¿De qué tienen que cuidarse?

-¡De todo hay cuidarse con River! Tiene tantas virtudes que es muy difícil focalizar una. Quizás lo principal es la presión que ejercen sobre al pelota. Entonces, no hay que demorarse cuando la tengamos para no regalarle esos segundos en los que pueden recuperarla. Y después cuesta encontrarle un punto flojo, es muy dificil. Quizás en la pelota aérea sufren un poco.

-¿Practicaron penales?

-Sí, si practicamos.

-¿Y cómo te ves si llegan a esa instancia?

-Siempre me tengo confianza. Y el arquero sueña con ese momento, pero ojalá no lleguemos. Espero que tengamos la posibilidad de convertir y ganar el partido.

-Si en un papel te escriben que van a penales, ¿lo firmás?

-Y…me hacés dudar. No sé si lo firmo... Le tengo mucha confianza a nuestro equipo porque viene creciendo y estamos concentrados para hacer todas las cosas que necesitamos para ganar el partido.


-¿Cuál es la idea primordial?

-La idea es tratar de sorprenderlos y no meternos atrás. Si con River pensás en aguantar los 90 minutos la pasás mal. Hay que hacer un partido inteligente, buscar los espacios que River deja en el fondo y no meternos atrás porque a la larga te terminan peloteando.

-Mencionaste dos veces que no van a meterse atrás. Pero a River últimamente le vienen costando los partidos en los que los rivales lo esperan y le cierran los espacios...

-Sí, es cierto pero desde nuestro punto de vista no está bueno meterse atrás y sufrir todo el partido.

-¿Es mejor o peor para ustedes que River haya perdido la final de la Copa Libertadores?

-No sé si es positivo o negativo. Sí creo que cuando un grande está herido es de temer. Somos conscientes de eso. Pero si ellos le ganaban a Flamengo nos hubiesen metido a nosotros en la Copa Libertadores. Y pienso que hubiese sido un lindo regalo. Pero, bueno, el hecho de que la hayan perdido nos da también una motivación extra para buscar algo histórico.

-¿A vos también te dolieron los goles de "Gabigol" como a Coleoni?

-Fue muy loco lo que pasó ese día. Porque teníamos que jugar y mientras hacíamos la entrada en calor, mirábamos la final de la Copa Libertadores. No te lo voy a negar: alguna puteadita le tiramos a Gabigol, no escatimamos los insultos... Fueron varios (se ríe). Pero ya pasó. Y hoy tenemos que pensar en hacer el mejor partido en Mendoza para intentar ganar y llevarnos la Copa.

 

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Fuente: www.clarin.com

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