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Un año sin Miguel Calero

Un año sin Miguel Calero

Un año ha pasado desde aquel fatídico día donde Miguel Calero nos dijo “Hasta pronto”. Su cuerpo ya no está, pero su esencia seguirá grabada en las raíces de quienes tuvimos el privilegio de verlo volar como Cóndor, de disfrutar su Show y emocionarnos con sus hazañas, que sin duda servirán de inspiración para las futuras generaciones futbolísticas.

Los inicios del ‘Show’

Es 14 de abril de 1971, en Colombia ha nacido un niño cuyo nombre es Miguel Calero, el tiempo lo convertiría en leyenda. Fue creciendo y con él su gusto por el fútbol, el cual practicaba a diario hasta el punto de convertirse en profesional en el ya desaparecido Sporting de Barranquilla. Su posición, arquero, en la cual comenzaría a destacar por sus mañas, salidas y atajadas apoyadas de su imponente físico, lo que le haría acreedor al apodo de “El Show”.

Tales actuaciones lo llevarían al Deportivo Cali, donde militaría poco más de 5 años. En 1996, se coronaría campeón con los ‘Azucareros’, al empatar a 0 con su archirrival, el América de Cali, suficiente para ganar el Cuadrangular Final tras 22 largos años de no abrir las vitrinas. Calero era campeón de Colombia.

 

Miguel despega

Miguel no dejaba de destacar, cada jornada traía más y más actuaciones sobresalientes. ¿El resultado? Convertirse en el traspaso interno más caro de la historia del fútbol colombiano, hasta ese entonces. Sí, Atlético Nacional se hacía de sus servicios por poco más de un millón de dólares. Desquitó cada billete verde que pagaron con él. Vuelos inimaginables, pases para gol desde el área, carisma, todo en un solo hombre que se erguía como el referente del equipo para ganar la Liga en 1999, su segundo trofeo. Además, en 1998 tuvo la oportunidad de viajar con Colombia a Francia, a la última Copa del Mundo a la que los cafeteros han asistido hasta la próxima edición en Brasil.

‘El Show’ no pasaba desapercibido en el continente, la oficina del Atlético no paraba de recibir llamadas por él. Se dice que dos ofertas formales se concretaron, ambas satisfacían al club, la decisión era de Calero. Una llegaba procedente de Buenos Aires, el gigante Boca Juniors, con toda su historia y hegemonía. Del otro lado un pequeño equipo mexicano llamado Pachuca, que a pesar de ser el más antiguo, solo había logrado alzar la copa un año atrás, pero que mandaba la propuesta con la esperanza de que su proyecto a largo plazo convenciera al colombiano. Su destino era México, años más tarde los ‘xeneizes’ lo volverían a buscar sin éxito.

‘Cóndor’ Bicampeón

Calero se mudaba a una ciudad pequeña y airosa llamada Pachuca. Su debut fue infernal, ya que los Tuzos cayeron en casa 3-4 frente a los Diablos de Toluca, mas el arquero se levantó del golpe y afianzó su titularidad en la Bella Airosa. Los hidalguenses ya lo acogían como suyo.

Pasó el año futbolístico y tras disputar y caer en la final de Verano 2001 frente a Santos, Miguel partía hacia Colombia en el verano de 2001, ya que fue convocado  para participar en la Copa América a celebrarse en su casa. A pesar de ser suplente, disfrutó como nadie levantar el máximo trofeo que la Selección Colombia ha ganado, al proclamarse campeones, tristemente, ante México frente a más de 40,000 personas. Pero el destino le tenía guardada otra sorpresa para fin de año…

Tras culminar como tercer lugar general y despachar al Atlante y Toluca en semifinales, Pachuca se presentaba en su segunda final consecutiva, esta ocasión Tigres era el rival. En el partido de ida el ya apodado ‘Cóndor’ fue fundamental para mantener la ventaja de 2-0 al detener dos disparos con etiqueta de gol. Para la vuelta Tigres se fue con todo al frente y conseguía empatar, pero un inquebrantable Calero “impresionó por su seguridad y salió ileso de alrededor de siete tiros muy difíciles que hubieran garantizado el triunfo de los Tigres”, destacaba la prensa de su país. ¡Pachuca era campeón por segunda vez en su historia! Y Miguel, junto al argentino Walter Silvani, eran los héroes del momento, ídolos totales en Pachuca.

Es el momento de la historia donde compro la ya citada playera, donde las gorras ya son símbolo del equipo y hasta el ‘Pachus’ se uniformaba de arquero.

El 2002 sería un año fatídico para la institución, ya que en ningún torneo logró clasificarse a la Liguilla.

Sin embargo, el ‘Cóndor’ se asentaba como héroe. En el último minuto decidió ir al área rival, ganó el salto con su gran físico y con un buen testarazo apoyado de su mítica gorra, lograba un tanto ante Jaguares de Chiapas, que equivaldría al empate en esa ocasión.  Además, guió la victoria de los Tuzos en la Copa de Campeones de la CONCACAF, que sería su primer título internacional.

El segundo torneo de Liga para Calero llegaría en el Apertura 2003. Dirigido por Víctor Manuel Vucetich y ya encumbrado como el capitán y líder moral del equipo. El rival por el título nuevamente serían los Tigres y en un sucio partido Pachuca volvió a derrotar a los felinos. Los Tuzos celebraban con gran entusiasmo y en combinación con lo duro del partido, la afición Tigre no dejaría de mostrar su hostilidad hacia Calero, quien durante todas sus visitas al Universitario fue abucheado.

Los milagros sí existen, las vitrinas abren de nuevo

Clausura 2006. En vísperas de la Copa del Mundo, Pachuca nuevamente está ubicado en semifinales. En la ida de las mismas gana 1-2 en el Estadio Jalisco ante las Chivas, se espera que la vuelta sea muy disputada.

Para sorpresa de todos, a pesar de tener gran cantidad de jugadores concentrados con la Selección, Chivas da la sorpresa y al minuto 30 del segundo tiempo derrota 1-3 a Pachuca, dándole la vuelta al global (3-4).

Corría el minuto 36’ Pachuca estaba volcado al frente y Chivas cada vez generaba más peligro por medio de sus contragolpes, cuando en uno de ellos, ‘Bofo’ Bautista, ex-Tuzo, quedó mano a mano contra el colombiano, disparó y los grandes reflejos del cancerbero mantenían con vida al agonizante Pachuca.

Lo que pasaría 10 minutos después lo recuerdo a la perfección. Corría el minuto 45’, en casa todo era silencio y la impotencia se apoderaba de sus habitantes al ver como se le iba la semifinal a los ‘Tuzos’. Cuando de repente una voz rompió el silencio, mi tía, decía al resto de la familia: “Tranquilos, ahorita ganan, ¿qué no ven que los milagros sí existen?” Mi prima la miraba con incredulidad y negación, aludiendo que todo estaba finiquitado, nada nos salvaría de la eliminación y de repente…

Mi casa se volvía loca, Calero se volvía loco, el equipo se volvía loco, Martinoli se volvía loco (sí, más), el Hidalgo se volvía loco. Los abrazos de Martínez y Fassi, clara muestra  de la emotividad vivida en el inmueble, Calero lo hacía de nuevo, salvaba al Pachuca y estábamos en la final gracias a la posición en la tabla.

Pero, un momento… ¡No fue Calero! Todo el estadio se fue con la finta de su épica celebración. Pero la repetición nos muestra que quien verdaderamente remata es su compatriota, Aquivaldo Mosquera quien sale en hombros del estadio. Fue Calero, no fue Calero, qué importa… los milagros sí existen.

Ya instalados en la serie por el título, Miguel no tuvo gran trabajo en una de las finales más aburridas que se recuerden, San Luis se quedó con las ganas. Un penalti de Richard Núñez daba el campeonato a los de la ‘Bella Airosa’. Miguel alzaban un título más.

El ‘Cóndor’ que ganó todo

Calero, ya consagrado como leyenda de Pachuca, también guiaría a los suyos en lo que se conoce como la época dorada del club, donde obtuvo 1 título nacional, 3 internacionales y uno amistoso, pero que es bien recordado.

Está época comenzaba con la obtención de la Copa Sudamericana de 2006, ante el más grande equipo de Chile, el Colo-Colo. Esa noche en Santiago, Calero alzaba el primer título de CONMEBOL ganado por un equipo mexicano ante más de 60,000 hinchas rivales. Esto también lo metía en los anales de la historia del fútbol mexicano, un hecho que causó revuelo a tal grado de ser titular de los noticieros más importantes del país.

En 2007, Pachuca conquistaría 3 títulos. Miguel se coronaría ante los equipos más grandes de México y vencería a uno de los verdugos más temidos del país.

El primero de ellos fue la Copa de Campeones de la CONCACAF ante Chivas. En una larga serie de penales para definir al campeón en el Estadio Hidalgo, la presencia del ‘Cóndor’ se imponía ante Alberto Medina para que este errara su disparo, dejando la puerta abierta para que Luis Ángel Landín diera a Pachuca su segundo título de la zona y el pase al Mundial de Clubes de Japón. Así fue.

En el Clausura 2007, Calero viviría una de sus más intensas finales, el rival, América. La ida de la final tuvo lugar en el Estadio Azteca, donde Pachuca se llevaría a casa un triunfo por 1-2, en gran medida gracias a la actuación de Calero, quien con sus salidas oportunas, ponía a salvo se marco de los espigados atacantes americanistas. Para la vuelta todo era tensión y el estadio se silenciaba cuando el ‘Show’ fue vencido por un imponente tiro libre de Cuauhtémoc Blanco; Calero se dedicaba a resignarse. Pero minutos más tarde, Juan Carlos Cacho marcaba el gol del título para los Tuzos. Calero logró controlar la presión final de las Águilas y así alzaba su cuarta Liga mexicana, quinta para Pachuca.

Ya durante el verano, Calero y compañía fueron invitados para disputar la Superliga, un torneo amistoso en territorio norteamericano, que enfrentaba a 4 equipos de la MLS frente a 4 de la Primera División Mexicana. Sin grandes apuros, Pachuca llegó a la final, donde se toparía con el Galaxy de LA. El partido llamó la atención de una manera que no se esperaría. ¿Por qué? Pachuca era el equipo de moda del fútbol mexicano, garantía de buen juego; por su parte, el Galaxy recién había fichado al astro inglés David Beckham y contaba con Landon Donovan como su estandarte, quien en la Copa Oro de ese mismo año, siguió forjando su historia como verdugo mexicano por excelencia al anotar en la victoria de los ‘gringos’ en la final de dicho certamen. Además, el nacionalismo deportivo entraba en juego, sería una catástrofe que las barras y las estrellas nos dominaran en fútbol.

Fue un partido intenso y la máxima novedad fue que a los pocos minutos, Beckham salió lesionado tras un choque con la defensa tuza. El partido terminó 1-1 y se alargó a los penales, donde Miguel daría ‘Show’ de nuevo… Era el 5to penal para los angelinos, de anotar ganarían; ¿y quién más podría tirarlo sino Landon Donovan? Pero no contaba con la astucia de Calero, quien con una buena atajada le decía que no. Un tiro después Pachuca ganaría ante el fallo del jugador portugués, Abel Xavier. Calero terminó con el fantasma.

Para finalizar con su póker de triunfos continuos, Calero volvió a levantar la Copa de Campeones de CONCACAF en 2008, en esta ocasión ante el Deportivo Saprissa, siendo Pachuca el equipo más dominante del área y buscando revancha en el Mundial de Clubes, tras ser eliminados en primera ronda la fase anterior. Para tristeza del ‘Cóndor’, en esta ocasión cayeron en semifinales ante la LDU de Quito, un rival “accesible” para pasar a la final frente al Man Utd. Tuzos se conformaba con la 4ta. Posición.

Pero a pesar de los éxitos deportivos, la salud del ya naturalizado Miguel Calero se había deteriorado en el transcurso de los mismos, y a sus más de 35 años, el retiro aparecía como una opción.

El recuerdo de una vieja batalla

Era un miércoles cualquiera en el Apertura 2007 y Pachuca atendía un compromiso ante Tigres, que se jugaba entre semana debido a que fue aplazado. Para sorpresa de propios y extraños, Miguel Calero no aparecía con el equipo, ni siquiera en la banca. Horas antes, el cancerbero colombiano fue trasladado de emergencia a un hospital de la Sultana del Norte debido a inflamación en el hombro izquierdo, molestias y mareo. ¿El diagnóstico? Una trombosis venosa (coágulo sanguíneo al interior de una vena) en el hombro izquierdo, producto de los clavos colocados en la zona por una vieja operación. Le tomaría poco menos de 6 meses recuperarse de la operación a la que fue sometido. ‘Showman’ mostraba las huellas de la batalla y lentamente irían mermando su desempeño. Debido a los efectos de la enfermedad, meses después Caleró prometió retirarse tras el Mundial de Clubes 2008, promesa que no cumpliría.

La excentricidad del líder

Tras algunas modificaciones en el reglamento, se le prohibió a Calero utilizar sus características gorras y paliacates durante los encuentros. Pero vaya que Calero sabría encontrar una nueva forma de dar show a los suyos. Durante la temporada 2008-2009, Miguel comenzó a innovar el diseño de los uniformes de arquero. Bajo su marca propia confeccionó varios uniformes que utilizó durante buena parte de los torneos, incluso anteponiéndose a los enviados por el patrocinador oficial de la indumentaria Tuza, que en ese entonces era la marca alemana PUMA. 

De alebrije, de abejorro, patriota, la indumentaria de Calero causó furor en el medio futbolístico, llegando a ser comparado con Jorge Campos, quien también hacía sus uniformes. A pesar de ser considerados feos por la mayoría de la afición, no cabe duda que tuvieron un alto impacto en el ambiente nacional, llegando a diseñarse a modo de complementos para ser instalados en el videojuego FIFA 09.

El último título y el retiro

Tras no cumplir su promesa del retiro, Calero llegó con los Tuzos a la final del Clausura 2009, donde se medirían ante los Pumas. Tristemente los reflejos de Calero ya no eran los mismos y tras un pequeño error suyo, cayó un gol de Pablo Barrera en tiempo extra, que daba el título a los universitarios. Pero el fútbol aún le guardaba otra gloria al laureado arquero.

Al llegar a esa final, el equipo aseguró su participación en la renovada CONCACAF Champions League de la temporada 2009-2010. Pachuca había avanzado hasta las semifinales y en la ida derrotó al Toluca en la Bombonera por 1-2. Durante la vuelta, Edy Brambila marcó para ampliar la ventaja tuza y fue entonces que los Diablos reaccionaron. Un mar de llegadas rojas invadía el área hidalguense, pero todas se encontraban a un insuperable Calero que metía a Pachuca de nuevo a una final, donde se toparía con el Cruz Azul.

En el partido de ida los Cementeros se adelantaban 2-1. Para la vuelta Pachuca necesitaba ganar en casa, aunque sea por 1 gol debido al criterio de desempate. La agonía se prolongó en demasía, cuando al minuto 91’ un milagro volvió a suceder en el Hidalgo. Édgar Benítez se encontraba un balón en los límites del área y disparaba de media vuelta batiendo a Jesús Corona. El estadio exploto, Calero lo gritó como nadie, Pachuca era campeón. Esa sería la última postal de Calero alzando un título y la última de Pachuca ganando un trofeo hasta el día de hoy.

 

Un año después, tras mermas en la salud y su nivel a la baja, producto natural de su añeja edad, Miguel anunciaba su retiro donde incluía la frase “si volviera a nacer me llamaría Miguel Calero, sería portero y vestiría, a huevo,  los colores del Pachuca”. El legendario hombre que llegó a Pachuca como un desconocido, se retiraba en un mar de aplausos, dejando una leyenda que nadie superará en mucho tiempo.

Su despedida se produjo en un partido contra Pumas en el Estadio Hidalgo, correspondiente a la jornada 14 del Apertura 2011. El resultado fue 0-0, pero eso era lo de menos para la gente que fue a despedir a su máximo estandarte como se merece. Cánticos y pancartas de agradecimiento inundaban el lugar, al tiempo que Jesús Martínez develaba un palco en su honor y anunciaba que el retiro de la playera “1” del Pachuca, en señal de respeto y agradecimiento al ‘Cóndor’, quien de ahora en delante de dedicaría a prepararse para en un futuro dirigir a la institución de sus amores, con la cual creció y caminaron juntos hacia la grandeza.    

El vuelo del ‘Cóndor’

En 2012, Miguel Calero ya se encontraba como entrenador de arqueros del Club Pachuca. Era un domingo 25 de noviembre, se encontraba en su casa de Pachuca a punto de comer un asado, cuando comenzó a manifestar mareos y dificultad para moverse, al punto de ser trasladado de emergencia a un hospital de la ciudad donde recibió los primeros cuidados, para horas más tarde ser trasladado vía aérea a un hospital en la Ciudad de México donde sería internadp. Durante la noche hicieron acto de presencia varias personalidades del mundo futbolístico para apoyar al que había sido un gran amigo, compañero y maestro, así como reporteros que intentaban informar a los miles de aficionados en estado de salud del ídolo. La cara de preocupación en la familia Calero era evidente. En la noche se difundió el diagnóstico, una embolia cerebral, el cual sería confirmado por su amigo Gabriel Caballero, quien dijo a la prensa: “Es una embolia, rueguen por él, para que se reponga y que no pase de un susto”.

Tras varios días de estar internado y mostrar ligeras mejorías, el lunes 3 de diciembre, Miguel sufrió una recaída que le provocaría una muerte cerebral según comunicaba Grupo Pachuca. Los aficionados Tuzos y todo el fútbol mexicano mantenían las oraciones por él, los apoyos en redes sociales hacia la familia, amigos y el club no cesaban; los colores quedaban de lado.

Al día siguiente sucedía lo que nadie quería saber. Marvin Cabrera, amigo y compañero de Miguel salía envuelto en lágrimas del hospital anunciando la terrible noticia que más tarde confirmaba en club:

"Por medio del presente, el Club de Futbol Pachuca informa que tras haber sufrido dos episodios de trombosis cerebral que derivaron este lunes en una muerte cerebral, la tarde de este martes 4 de diciembre de 2012, nuestro Director Técnico de Porteros, Miguel Ángel Calero Rodríguez ha fallecido"

Su cuerpo fue trasladado al Auditorio Gota de Plata en Pachuca para ser velado por sus seres queridos y cientos y cientos de aficionados Tuzos que se hicieron presentes para despedirse de su ídolo. Oraciones y cánticos, mantas y agradecimiento no cesaron durante toda la noche. La gente daba honor a quien honor merece.

Al día siguiente se le realizó una misa de cuerpo presente en su casa, el Estadio Hidalgo junto a todos los trofeos que ganó, ante más de 10,000 aficionados, quienes al grito de “No se va, no se va, Calero no se va” rendían honores a la leyenda, al tiempo que daba su última vuelta olímpica para después partir por las calles de Pachuca hacia el lugar donde sería incinerado de manera privada. Miguel Ángel Calero Rodríguez dejaba la Tierra para reforzar el equipo de la Eternidad.

Un año se ha ido

Un año ha pasado desde aquel fatídico día donde Miguel Calero nos dijo “Hasta pronto”. Su cuerpo ya no está, pero su esencia seguirá grabada en las raíces de quienes tuvimos el privilegio de verlo volar como Cóndor, de disfrutar su Show y emocionarnos con sus hazañas, que sin duda servirán de inspiración para las futuras generaciones futbolísticas.

Hoy solo queda recordarlo con cariño y darle gracias por todo lo que brindó al deporte que amamos.

Gracias por enseñarnos que la grandeza se construye paso a paso. Que no hay mal que dure cien años. Que la esperanza es lo último que muere. Que los fantasmas desaparecen si se les enfrenta. Que la humildad y la dedicación son los cimientos del éxito.

Gracias por los vuelos, las atajadas, los goles, las risas, los campeonatos, las emociones.

Y sobre todo gracias por ser siempre colombiano. Siempre de corazón mexicano. Siempre, siempre Tuzo.

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