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El arquero invisible de Italia 90'

El arquero invisible de Italia 90'

La fractura de Pumpido no solo hizo titular a Goycochea, sino que Bilardo hizo viajar de urgencia al arquero de River Ángel Comizzo.

Estaba en el campo. Como ahora, pero con 30 años menos, Angel David Comizzo (58) pasaba sus días en su finca de Reconquista, la ciudad santafesina de la que es oriundo. Hoy está confinado por la pandemia del coronavirus​. En aquel momento, disfrutaba junto a su familia de unas tranquilas y largas vacaciones luego de haber sido campeón y figura con River en el torneo 1989/1990 que había culminado más de un mes antes.

De repente, la siesta se vio interrumpida por un llamado. La voz del otro lado del teléfono provenía desde 13 mil kilómetros. Más precisamente desde Italia, donde estaba el epicentro de la pelota. Se jugaba el Mundial 90 y la Selección Argentina había sufrido una baja importante, la del arquero titular, Nery Pumpido, quien había sufrido la fractura de tibia y peroné tras un choque con el Vasco Olarticoechea en el partido ante la Unión Soviética que el equipo argentino había ganado 2-0 para mantener las chances de seguir con vida en el verano italiano.

Horas después de aquel encuentro disputado el 13 de junio de 1990, Julio Grondona​ le solicitó a la FIFA la autorización para incorporar un arquero en reemplazo de Pumpido y fue concedida. Días atrás se la habían dado también a Inglaterra luego de que su tercer guardameta se fracturara una pierna en una práctica. El operativo para que Argentina volviera a tener tres porteros estaba en marcha.

Había tres nombres en danza según las versiones periodísticas de aquellos días. Uno de ellos era Julio Falcioni, quien había participado en la Copa América del año anterior y había vuelto al fútbol argentino para atajar en Gimnasia luego de varios años en América de Cali. Otro era Luis Islas, quien había sido el segundo arquero en el Mundial de 1986, había atajado en las Copas América de 1987 y 1989 pero se había automarginado de Italia 90, mientras defendía el arco de Atlético de Madrid. Y el restante era Comizzo, de muy buen presente en River, campeón con el equipo de Daniel Passarella​, quien había asumido unos meses antes la conducción técnica del conjunto de Núñez.

Justamente, Passarella se encontraba con Américo Gallego, su ayudante de campo, y el profesor Ricardo Pizzarotti en Italia. Hacían base en la casa del Kaiser en Florencia. Y también estaba Alfredo Davicce, por entonces presidente del club de Núñez, quien por pedido de Grondona se comunicó con Comizzo. Don Julio ya había hablado con el arquero diciéndole que en la delegación lo esperaban.

La única convocatoria de la que Comizzo había formado parte con la Selección databa de octubre de 1984, cuando él atajaba en Talleres y fue citado para disputar la Copa Merlion en Indonesia, un equipo integrado con varios jugadores Sub-23 y al que no dirigió Bilardo, sino su ayudante Carlos Pachamé, encargado de las selecciones juveniles.

Angel David era prácticamente un novato para la Selección. Así y todo, desde que se supo que él había sido elegido para sumarse en reemplazo de Pumpido, se especuló con que podía llegar a ser titular. Incluso, hasta se llegó a decir que Comizzo no quería viajar para ser el tercer arquero, detrás de Sergio Goycoechea y de Fabián Cancelarich.

También, a contramano de esa versión, circuló que las dudas de viajar de Comizzo no eran por saber si iba a jugar o no, sino por si estaría preparado para de un día para otro dejar su inactividad de 40 días de vacaciones para ir a un Mundial, nada menos. Además, venía arrastrando una tendinitis.

El anuncio oficial de la citación de Comizzo se hizo después del encuentro con Rumania, disputado el 18 de junio. Es que había que esperar a que Argentina asegurara la clasificación. El 1-1 lo depositó en los octavos de final, esperando rival. Podía ser Alemania o Brasil, nada menos. Finalmente fue Brasil y con los alemanes el cruce recién sería en la final.

Pero en la concentración argentina en Italia los rumores seguían sobrevolando acerca de que si Comizzo viajaba era para atajar. El propio Goycoechea lo confirmó recientemente: “Venía Comizzo de Argentina. El había terminado una buena temporada en River. Y aunque yo había reemplazado a Pumpido se decía que llegaba a Italia para atajar. Me agarró Bilardo y me dijo: ‘Hasta donde lleguemos el arquero vas a ser vos’”.

Sin embargo, Comizzo desmintió esa versión en el hall central del aeropuerto de Ezeiza, momentos antes de abordar el vuelo 130 de Aerolíneas Argentinas rumbo a Roma tras dejar la vida de campo. Un periodista de Clarín caminó a su lado treinta metros. Y él respondió a las preguntas. Aquí se reproduce el diálogo de la entrevista:

-Se comentó mucho que solo ibas a ir al Mundial si Bilardo te ponía como titular. ¿Es eso lo que pensás?

-De ninguna manera. Yo no efectué ningún tipo de planteos como ese. Yo no soy el técnico para andar diciendo si tengo que jugar o no. Viajo para ponerme a las órdenes de Bilardo, quien resolverá si voy al arco o al banco de suplentes. No pongo condiciones.

-O sea que si no te ponen no vas a hacer ningún tipo de problemas?

-Exactamente, voy a estar donde Bilardo disponga que esté.

-Suponemos que si viajás es porque estás en buenas condiciones físicas, ya que se hablaba de una tendinitis que te afectaba…

-Estoy bien, ya es un problema superado y no tendré dificultades para jugar.

-Hablaste por teléfono con Bilardo. ¿Qué fue lo que te dijo?

-Muy pocas cosas, fue un diálogo breve, me preguntó cómo andaba y me contó su decisión de que yo viajara a Italia.

-¿Te llegó a decir si existían posibilidades de que el domingo juegues contra alemanes o brasileños?

-No me dijo una sola palabra del domingo. Supongo que cuando llegue dará la formación de la Selección y entonces me enteraré si juego o no.

Por último, Comizzo dejó una reflexión: “Viajo contento aunque sé que voy por un motivo triste, que es la lesión de Pumpido. Ojalá nos vaya bien”.

La tendinitis había quedado atrás. El arquero entró corriendo a la sala de embarque. Y junto a él voló la ilusión. Fue el jugador número 23 de la Selección Argentina de Bilardo en aquel certamen. No solo no fue titular, sino que nunca fue al banco de suplentes. Pero ahí estuvo. Quedó registrado en algunas imágenes como en las del festejo tras la victoria sobre la selección local en los penales entrando al campo de juego del San Paolo de Napoli vestido de jogging para festejar junto a sus compañeros. Y fue también subcampeón en un Mundial que dejó historias memorables. Una de ellas fue la de Comizzo, el cuarto arquero argentino en Italia 90. 

 

Fuente: www.clarin.com

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