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Argentino en tierras alemanas

Argentino en tierras alemanas

A Mauro Alcaraz lo fueron a buscar desde Alemania, la patria de los mejores 1 de la actualidad. El viedmense le contó que el trato con el FC Süderelbe incluye bicicleta y abono gratis para el tren. 

Está dando las hurras el verano europeo. En el insano equilibrio entre los rebrotes del Coronavirus y la llamada Nueva Normalidad, los calores en buena parte del Viejo Continente siguen anhelando vida de chiringuitos en la cuenta regresiva de unas vacaciones estivales que ni un satánico Febo hubiese coloreado mejor. En la distinta y distintiva Alemania, sin embargo, algunos historias ya se cuentan entre abrigos. La llama del Bayern Munich campeón de la Champions hoy pareciera extinguirse fuera de Baviera. En Hamburgo, por caso, el viento sopla y las nubes plomizas enfrían al punto que, un argentino recién llegado, ya se calzó los guantes. Aunque la perla sorprenda. Sí, en el país de Manuel Neuer y Marc-André ter Stegen; en la tierra de Oliver Kahn, Toni Schumacher, Sepp Maier, y Jens Lehmann, entre otros grandes cuidapalos, un grupo de dirigentes alemanes fueron a buscar para su arco mano de obra argentina. “Cómo será la cosa que en diciembre, me avisaron, la liga se detiene durante tres meses por el clima. Llegué el 20 de agosto y ya noté cómo las casas están preparadas para la nieve, para el invierno. ¿Viste cuando éramos chicos y dibujábamos esos hogares de techo picudo? Bueno, todo así...”, le cuenta a Olé desde Neugrabenel arquero viedmense Mauro Alcaraz, flamante refuerzo del FC Süderelbe (al Sur del Rio Elba en la traducción), equipo del quinto escalón del fútbol germano. Después de haberla peleado en el Ascenso profundo español (CD Torrevieja, CD Guadalajara, Totana, SFC Minerva, Ciudad de Murcia), tenía encaminado el pase a un equipo que lucharía por un lugar en Segunda B pero la oferta germana fue irrechazable: sueldo, casa, comida, bicicleta, abono mensual gratis para el tren y, encima, como para ganarse unos euros extra, un laburito de profe de fútbol infantil en la academia que Real Madrid tiene por aquellos pagos. “Puse unas condiciones mínimas. Tuve una oferta de Islandia, con auto y todo, pero allá el frío es todo el año. También pude ir a la Tercera de Austria, pero me exigían manejar bien el idioma. Por eso me puse a estudiar inglés. Aunque acá empecé a tirar algunas palabras en alemán. Anotá. Te las digo en español: salimos, cerramos, abierto (en general y en particular), vuelvan, no te metas en el área, cuidado atrás, conmigo, “arqueroooo”, solo, te llevan, izquierda, derecha... Soy un hinchapelotas: les vivo hablando a mis defensores“.

-¿Sos más trotamundos que arquero a tus 27 años?

-Todo muy lindo pero vine a Alemania para progresar. Me gusta pasear pero el Centro ya lo conocí. Cuando llegué, me hicieron un city tour. Vi la ciudad, el puerto, el puente subfluvial, me pagaron la visita al estadio del Hamburgo, me llevaron a cenar... Y listo. Ya está. Vine a jugar. Aun con 27 años tengo el sueño de atajar lo más alto posible. En Argentina decía “cualquiera juega en la Primera de Austria“. Pero te das cuenta que hay nivel.Quisiera jugar en la máxima categoría de un liga, aunque sea de tercer categoría, donde tenés la chance de colarte en una Champions, en una Europe League, al menos, en una fase preliminar. Y te aseguro que, en Noruega, por ejemplo, pagan lo mismo que en una cuarta categoría italiana.

-¿Cómo caíste desde Viedma hasta Alemania? ¿Las puertas argentinas no se abrieron?

-Quería ser delantero pero era malísimo. Hasta que, una vez, me ponen al arco en Libertad, un equipo de barrio. Después, paso a cancha de 11 en Peña Azul y Oro. Ahí debuto con 14 años en la Liga Rionegrina. Pero yo quería jugar en AFA. Con 15-16, me fui a Renato Cesarini con el maestro Solari después de haber rebotado en cinco pruebas de Boca. Con el tiempo, me voy a Olimpo gracias a Mauro Laspada para jugar Liga del Sur y la Reserva de AFA. Entrené con Primera a los 18 con la banda de Rolle, Furch, Litre, Bombón Rosada, Pérez Güede... Ahí no aproveché las oportunidades porque no hacía lo que tenía que hacer. No me daba cuenta las chances que tenía y quedé libre. No iba ni al gimnasio. Hasta que me llamó Nicolás Frutos para la Reserva de Unión. Aunque siento que mi carrera empieza en Liniers de Bahía Blanca. Incluso fui al banco por Copa Argentina en el último partido de Pablo Aimar. Después pasé a Sansinena para jugar el Federal B y ascendemos. Agarré titularidad pero perdimos un par de partidos, me calenté porque tardábamos en cobrar, me salió el pasaporte italiano, y...

-Y ahí ya fuiste armando las valijas con los ojos cerrados.

-Por el contacto de un amigo que jugaba en España, de repente, pasé un día del Federal A al Torrevieja. Pero la primera experiencia en el exterior no fue diferente a Argentina. A los seis meses nos dejaron de pagar. Gracias a Dios, conocí gente como Ricardo Bravo -por favor, citalo- y me dieron hasta casa. Después me salió otro club como el Deportivo Guadalajara, llegó mi mujer y me encausé. Si no fuera por ella, estaría de vuelta en la Argentina. Nuestro fútbol es muy bueno pero allá me sería imposible llegar a Primera porque a lo sumo estaría en un plantel de B Nacional. A mi me encantaría jugar en Primera. Mi sueño no es jugar la Champions, eh. Mi sueño es atajar en la cancha de Boca. Aunque sea contra Boca... Pero... En España estuve tres temporadas, bien o mal, he jugado. Siempre hay una chance extra de pegar el salto. Y uno vive bien. En el Federal no sé si vivís tan cómodo y tranquilo...

-Algo tendrás para dar. Alemania hoy saca a los mejores arqueros del mundo pero fueron a buscar a un argentino que sólo salía en la cuenta de Futbolistas AXEM...

-De locos lo de Alemania. Estaba en mi casa de Murcia a punto de cerrar con un club de allá. Un jueves, mi representante me cuenta que había una chance en Alemania. El sábado, al salir del gimnasio, me dice que vieron mis videos, que se decidieron por mí, y que el lunes tenía vuelo desde Alicante. A las 17 me estaban esperando en Hamburgo los directivos del FC Süderelbe.

-¿Te metieron presión?

-A mi y a Saúl Mestre Manzanares, un refuerzo español, nos sentaron de entrada en una mesa y nos contaron qué habían visto en nosotros. Y en una pizarra nos dijeron lo que querían para la temporada. Me tuvieron tres días entrenando sin firmar. Necesitaban corroborar lo que habían llevado. Por suerte, somos mimados. Aunque eso nos demanda mayores responsabilidades en un equipo que se desarmó y se está volviendo a organizar. Ahora también se sumó otro pibe argentino, un defensor, Santiago Brailly. Stefan Arlt, el técnico, me anticipó que tenía que ser -dentro de la cancha- su brazo derecho. Nos estamos armando para subir. Hay expectativa. Veremos qué pasa con la gente por el coronavirus pero dicen que el equipo promedia unas 600 personas por partido como local. En el Federal B jugaba con 5000... Nuestro terreno es de pasto sintético. No me gusta mucho pero... No hay alambrado sino una barandita con una tribuna al costado. Si nos hacemos fuertes no le tememos ni al Bayern Munich, je.

-¿En la quinta categoría alemana también se juega el estilo Bundesliga?

-Acá hay muy buen nivel. Somos cuatro arqueros: uno de 31, otro de 19 pero que hizo las Inferiores en St. Pauli, y un rumano que vive hace rato por acá. No me piden algo específico. Sólo que le dé paz al equipo y le transmita tranquilidad. Siento incluso que, con mis limitaciones, hablo más que los alemanes dentro del campo.

-Te aprendiste varias palabras pero debe ser duro el idioma para un recién llegado.

-Las fui adquiriendo con los partidos. Era muy limitado lo mío. “¿Estaré diciendo bien las cosas”, me preguntaba. “¿Me entenderán?”, repetía. Hasta que una tarde el capitán se dio vuelta y me dijo: “Good Mauro, good speak”. Respiré.

-¿Y lo táctico qué? ¿Van y vienen como imaginamos? ¿Qué te pide el DT en la cancha? ¿Qué juegues como un líbero?

-No me lo pidieron pero suelo jugar muy adelantado. No tengo como virtud jugar con los pies sino ser atajador y lucirme en los mano a mano. Pero me acostumbre a salir del área y a cortar los pelotazos largos al lateral. Igual, viendo las fichas del DT cuando arma las canchitas, yo sé dónde tengo que ubicarme. A veces vamos más por afuera, en otras redoblamos el ataque, en otras contenemos. Es un fútbol complejo, con muchos goles. En el Ascenso, me cuentan, todo es jugar de contra. Te llegan continuamente.Si te patean diez veces y te la meten dos veces, consideran que tuviste un buen partido.

-Ellos vieron tus videos. ¿Vos viste DVD's de Neuer o Ter Stegen para aclimatarte a sus pretensiones?

-Es increíble la forma de atajar de esos dos monstruos, de achicar y salir, de tapar los mano a mano. ¿Viste? Se abren mucho, como si fuesen arqueros de handball. Yo antes, en la Argentina, me tiraba más a lo Campestrini. Iba de costado, a morir. Acá se espera un poco más y la pelota te termina rebotando porque cubrís bien los espacios. Creo, igualmente, que vieron mis cualidades de arquero atajador porque en esta competencia, que arranca a fin de mes, no se necesita jugar tanto con los pies aunque envidio a los que saben hacerlo. Les gustó además que sea competitivo. Los argentinos no queremos perder ni al cara y ceca. Yo les festejo las atajadas a los delanteros y ellos se calientan. ¿A quién le gusta que le celebren en la cara? Eso también los mejora a ellos, los perfecciona.

-Los arqueros siempre tienen más vida útil que el jugador de campo. Pero... ¿Sentís que los 27 años son el momento bisagra para saber cuál es tu verdadero nivel? ¿Si el arco es un trabajo que te salvará de por vida o apenas un lindo hobby?

-En la comparación con los grandes jugadores argentinos que están en Europa, yo sólo tengo admiración por ellos, porque sé lo que cuesta y lo difícil que es ser un consagrado. Pero me sobra fe. Porque la peleo todos los días y mi pequeño sueldo lo invierto en mi propio progreso para vivir bien y mantener el deseo de contar con la calidad de vida de esos fenómenos que están en los lugares de privilegio, ahí donde uno sueña estar. Claro, igual con menos me conformaría. Uno tiene que ser realista a su edad. Aunque yo guardo las mismas ilusiones que tenía a los 6 años y creo que todavía puedo. Ellos son unos animales. Pero estoy seguro que puedo seguir creciendo. Podrá sonar raro pero me siento que se me viene una gran oportunidad, que hasta los 32 tengo hilo.

-Los arqueros siempre tienen más vida útil que el jugador de campo. Pero... ¿Sentís que los 27 años son el momento bisagra para saber cuál es tu verdadero nivel? ¿Si el arco es un trabajo que te salvará de por vida o apenas un lindo hobby?

-En la comparación con los grandes jugadores argentinos que están en Europa, yo sólo tengo admiración por ellos, porque sé lo que cuesta y lo difícil que es ser un consagrado. Pero me sobra fe. Porque la peleo todos los días y mi pequeño sueldo lo invierto en mi propio progreso para vivir bien y mantener el deseo de contar con la calidad de vida de esos fenómenos que están en los lugares de privilegio, ahí donde uno sueña estar. Claro, igual con menos me conformaría. Uno tiene que ser realista a su edad. Aunque yo guardo las mismas ilusiones que tenía a los 6 años y creo que todavía puedo. Ellos son unos animales. Pero estoy seguro que puedo seguir creciendo. Podrá sonar raro pero me siento que se me viene una gran oportunidad, que hasta los 32 tengo hilo.

 

Fuente: www.ole.com.ar

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