Noticias

Para Navarro Montoya, jugar con Colombia fue una decisión apresurada

Para Navarro Montoya, jugar con Colombia fue una decisión apresurada

Entrevista con el arquero Carlos Fernando Navarro Montoya, hoy activo en el fútbol uruguayo


El colombo-argentino, 23 años después, lamenta haber actuado con nuestro seleccionado en las eliminatorias a México 86.

El colombo-argentino, 23 años después, lamenta haber actuado con nuestro seleccionado en las eliminatorias a México 86, pues quedó luego bloqueado para hacerlo con la albiceleste.

Tiempo para recordar una carrera gloriosa."Pibe, el domingo prepárate que sos titular". Con esta frase de Alfio Basile, entonces técnico del Vélez argentino, el 8 de abril de 1984 comenzó la historia futbolística del portero colombo-argentino Carlos Fernando Navarro Montoya, quien hoy, a la edad de 43 años, juega en el Tacuarembó de la Primera División de Uruguay.

El Mono, que nació en Medellín el 26 de febrero de 1966 es hijo del arquero argentino Ricardo Navarro y de madre colombiana, sufrió una lesión a finales de 2007 y sólo hasta el comienzo de esta temporada volvió a las canchas, a las mismas en las que ha sido genio y figura por más de 24 años, actuando en 14 equipos de seis países, incluyendo una temporada con Independiente Santa Fe, en 1986, su paso glorioso por el Boca, equipo con el cual ganó cinco títulos, y su camino por el fútbol español.

Navarro, considerado uno de los mejores cuatro arqueros argentinos de la historia, junto con Ubaldo Fillol, Hugo Gatti y Amadeo Carrizo, jugó con la camiseta de Colombia en las eliminatorias para México 1986, cuando el técnico era Gabriel Ochoa. Lo malo, para él, fue que cuando adquirió la nacionalidad argentina y fue convocado por la selección albiceleste no pudo competir, pues la Fifa le prohíbe a un futbolista que ya haya jugado con un país que luego represente a otro. Una situación que a él le marcó la vida.

¿Cómo se siente en su regreso, tras la para de dos años?

Me siento muy bien, porque es una experiencia que deseaba vivir, porque esto tiene que ver con la culminación de mi recuperación después de la operación de ligamento cruzado que tuve. Necesitaba este semestre tener continuidad para recuperar el aspecto futbolístico. Estoy muy feliz, porque aquí en Uruguay me tratan con mucho respeto, con cariño.

¿Qué recuerda de su debut con el Vélez ante Temperley?

Con el paso del tiempo los recuerdos se van reduciendo, pero hay cuestiones que uno no olvida, como la víspera del partido en el vestuario. Ese día ganamos 1-0 con gol de penalti de Carlos Bianchi. Fue la culminación de una etapa y el comienzo de otra. Fue llegar al momento tan anhelado del profesionalismo y el inicio de la fase más difícil, que es la de la consolidación. Y gracias a Dios esa etapa todavía no termina. Ya son casi 25 años de fútbol.
Tiene un afecto especial por Basile, quien lo hizo debutar...

Obviamente por Basile tengo un afecto grande, pero también por toda la gente en general, porque llegar a primera división y luego mantenerse durante 25 años no sólo tiene que ver con las virtudes, sino que también con un montón de personas que han ayudado para que esto suceda.

¿Qué recuerda de Santa Fe?

Tengo recuerdos imborrables, porque fue una etapa en la que realmente la gente de Santa Fe me hizo sentir querido, fue llegar a mi país de nacimiento, al país de mi madre, vivir una experiencia que para mí fue válida, que generó un sentimiento inalterable en el tiempo.

En el 85 jugó con Colombia, pero luego, cuando en Argentina lo convocaron, no pudo estar, ¿se lamenta?

Fue una decisión que con la edad que tenía fue apresurada. Creo que más allá de poder jugar con el país donde uno nació y toda la posibilidad de participar en un Mundial, con el paso del tiempo uno sabe que fue una decisión que tenía que haberla meditado más.

¿Le dolió no poder vestir la camiseta de Argentina?

Cuando uno toma la decisión de adoptar una nacionalidad —más allá del cariño que tengo por Colombia— pues se la juega por ese país porque fue donde me críe y me eduqué. Y sí, lamentablemente por haber jugado con Colombia quedé bloqueado para hacerlo con Argentina por una cuestión reglamentaria de la Fifa. Lo bueno es que recuerdo que los argentinos me reclamaban en la selección y eso fue satisfactorio para mí. Pero lamento no haber podido jugar en la selección del que yo considero mi país.

¿Le queda la espinita de no haber podio estar en un Mundial?

Sí, yo creo que realmente de las cosas que no viví como experiencia fue esa, pero tienen que ver más con una cuestión reglamentaria, una cuestión insensible de parte de la Fifa y no porque no tuviera las condiciones para hacerlo. Está claro que si se hubieran dado las circunstancias, hubiera estado en algunos mundiales.

Con el Boca, con el que actuó entre 1988 a 1996, fue con el equipo que más triunfó, ¿qué piensa de esa época?

Fue una etapa que me marcó y que generó un idilio inalterable. Cuando se nombra los apellidos Navarro Montoya está directamente ligado a Boca. Me alegra estar en la historia como un referente, de ser el arquero que aún ostenta el récord de mayor minutos sin goles (824). Más allá de los títulos —que son importantes— sinceramente yo creo que lo que marca a un jugador es el cariño de la hinchada.

En España jugó en Extremadura, Mérida y Tenerife, ¿qué le dejó su paso por el fútbol europeo?

A nivel individual fue excelente, porque tuve la fortuna de ser reconocido por los aficionados y los periodistas como uno de los mejores del mundo. Por algo jugué dos veces el Partido de las Estrellas. Entonces eso marca la pauta de que individualmente estuve a nivel de los mejores. Lo que pasó fue que no tuve un paso por un equipo importante.

Jugando con Boca protagonizó algunos duelos con José Luis Chilavert, ¿qué dice al respecto?

Yo nunca tuve duelos personales con nadie, pude haber tenido rivalidades circunstanciales dentro del campo de juego. Tengo una carrera de 25 años que me ha permitido confrontarme con los mejores y sigo vigente y soy considerado como los mejores.

¿Qué opina del actual nivel de la selección de Colombia?

La selección está dentro de mis afectos más profundos, pero la verdad es que está pasando por un cambio generacional y eso le genera la imposibilidad de jugar el Mundial. Todavía no llega a tener —por una cuestión lógica de tiempo— jugadores como aquella generación de oro. La consolidación del jugador colombiano no debe terminar si se clasifica o no a un Mundial, creo que es un trabajo sistemático que debe llevar años, que tiene que ver con la formación en la divisiones inferiores.

¿Ha pensado cuándo será su retiro de las canchas?

No es una respuesta que tenga ahora. A estas alturas de mi vida uno ya mide las cosas día a día y creo que esa decisión llegará sin tanta meditación.

Comentarios